404 FESTIVAL / 15 YEARS!

JEAN PHILIPPE COTE

CANADA

JEAN PHILIPPE COTE

CANADA

Biography

Jean-Philippe Côté es un artista radicado en Montreal (Quebec, Canadá). Sus obras visuales e interactivas siempre están motivados por los algoritmos. Utilizando software de código abierto y piezas de hardware “obsoletas”, monta instalaciones interactivas que reavivan la sensación de tangibilidad en este mundo nuestro que de otro modo es artificial, virtual y aumentado.
Jean-Philippe hace uso de sus comienzos como un desarrollador ganador de premios para idear acercamientos algorítmicos a la creación de arte y la reformulación de la realidad. Esto lo convierte en un colaborador respetado para la comunidad de código abierto, especialmente en el campo de programación creativa y computación física.
Su objeto elegido es el rostro humano, que usualmente dibuja utilizando segmentos de líneas micro o macro. Aunque es figurativo, su trabajo desafía a la percepción. Al cerebro del espectador se le pide que llene los espacios y uno a menudo necesita cambiar su punto de vista para poder apreciar la obra en su totalidad.

Yöti
Instalación Interactiva

Yöti es un artista de retratos automatizados que utiliza plóteres de bolígrafos rescatados de la década de 1980 para dibujar, en papel real, el retrato de los participantes utilizando líneas onduladas generadas algorítmicamente. De cerca, los retratos lucen como una colección abstracta de marcas lineales. Sin embargo, de lejos, las líneas claramente revelan la interpretación de Yöti del rostro del participante.
Yöti puede pensarse como una cabina fotográfica deconstruida. Tal como las viejas cabinas fotográficas analógicas, Yöti tarda unos pocos minutos para dibujar un retrato. Durante este tiempo, los participantes pueden presenciar cómo su rostro lentamente se dibuja en el papel por medio de plóteres. La instalación invita al participante a reconsiderar su relación con la anticipación y lo inmediato. Esto parece ser particularmente relevante en estos tiempos de gratificación instantánea por medio de selfis, Snapchat e Instagram. Al usar deliberadamente tecnología “obsoleta”, la instalación además cuestiona nuestra relación con la obsolescencia, lo efímero y la permanencia. También se interesa en nuestro entendimiento del mundo físico. Todos los participantes se van con un objeto físico: un trozo de papel con su retrato. Las realidades artificiales y aumentadas son buenas pero algunas veces se siente bien poder sostener un objeto real, tangible.